Ha sido tan fuerte el movimiento artesanal que se ha llevado en la última época, que parecería que el simple hecho de ser artesanal te vuelve un mejor producto por sí solo. La situación es que esta afirmación NO necesariamente es verdadera.
Cada cerveza tiene características propias que la hacen única. Las cervezas se identifican por los ingredientes que forman parte de su receta, el maestro cervecero que la desarrolla o incluso por la forma de manejar los procesos de cada cerveza o estilo.
Es importante entender que el proceso base para realizar una cerveza artesanal es el mismo que se realiza en un proceso industrial. La principal diferencia se puede identificar en el equipo y material utilizado para realizar la cerveza. Este equipo suele ser más costoso, tener más capacidad y ser más automatizado en un nivel más industrial. Todo esto lleva a alcanzar procesos más estandarizados y eliminar ciertos errores que puede tener el lado artesanal. Por otro lado, para que una cerveza sea buena, el artesano tiene que pulir sus procesos y evitar errores que puedan afectar el producto final.
La diferencia principal que logro detectar, es que regularmente se identifica a las cervecerías comerciales como las más básicas en su complejidad y con poco sabor, viendo de una manera totalmente diferente a las cervezas complejas con sabores marcados, cuerpo y aroma.
Sin embargo se debe comprender que existen cervezas con un alto nivel de complejidad, con cuerpo, minerales suficientes, sabor increíble y aroma que puede seducir a cualquier olfato. Estas cervezas probablemente no son artesanales, sino que llegan a un nivel de producción industrial y tienen maquinaria de producción totalmente avanzada. Al tener un equipo de producción tan avanzado también eliminan la mayor cantidad de defectos posibles en una cerveza, haciendo que sepa mejor que su competencia (aun qué probablemente sea más cara).
Se debe dejar de satanizar a la cerveza industrial en general, ya que una cerveza industrial tiene potencial para ser mejor que una artesanal.
Las cervezas que en realidad no valen la pena, son las que cambian insumos básicos utilizados para abaratar costos y así poder maximizar tanto su producción como sus ventas.
Lo artesanal suele ser bueno, ya que lleva todo el amor que le aporta su artesano. Se debe exigir ese mismo amor y cariño a todos los cerveceros, incluso a los industriales. Así es como se genera un buen producto.